miércoles, 29 de enero de 2014

Lo que sucede dentro de la estática

Les comparto las últimas tres entradas (sobre los consejos de Ovidio) del blog Ruido Mental, de Radio Maldad, un proyecto de difusión. Y lo divertido de la difusión es que todos y nadie quiere participar. La gente que se encarga de escribir le encanta ser publicada, pero hay algunos (muchos) que son rechazados, nosotros entendimos que lo que buscan algunos no lo podemos dar, hay algunas opiniones que no quieren ser escuchadas y algunas ideas que no quieren ser publicadas. A mi parecer todos están en una extraña zona de confort, no son desafiados lo suficientes, empujados a decir algo diferente. En Radio Maldad queremoss mover ideas e impulsar a los demás a decir algo diferente. Es sólo que los proyectos nuevos les hace falta apoyo cierto, pero les hace falta ser tomados en serio por los demás, también nosotros debemos ser desafiados por aquellos que nos escuchen, no es tan sencillo decir las cosas si no hay alguien que nos las pida.
Me hace pensar en el periódico de Lisa (Simpson claro) escribía sus ideas sin censura, sin apoyo, solo ella contra el mundo, o el Sr. Burns en este caso, pero impulsó a los demás a decir lo que piensan y eso valió la pena. Todos pueden tener una radio por internet, un canal de YouTube, pero hay que tomárselo en serio para que los demás lo tomen en serio. 
Las revistas que sólo publican un número ¿no se esfuerzan lo suficiente? ¿buscan las maneras equivocadas? ¿o se conforman por haberlo logrado una sola vez? Hay muchos medios para decir que la difusión se queda sólo en el intento pero ¿luchar por la causa perdida es también luchar? Si como Lisa hacemos que los demás se levanten de su zona de confort, claro que vale la pena y claro que se lucha. Es mejor que quedarse a esperar que tu talento sea reconocido.

Y la entrada sobre lo que Ovidio no dejó en su Ars Amatoria para los hombres que buscan compañía femenina, cómo obtenerla y cómo mantenerla: Consejos para los hombresConsejos para Mujeres que buscan compañía masculina y claro los consejos para Un Corazón roto.

Recuerden que todos se pueden perder en el Ruido Mental, Mental, Mental... (Lo repito por qué así lo recordaran)

Hablemos de detectives, hablemos de héroes

Todo el mundo habló de Sherlock, y por qué yo no. No repetiré las palabras de otros más calificados que yo, no mencionaré las reacciones, las críticas; en este caso lo que me llama la atención es que está serie británica tiene todo lo que me gusta en cuanto a estructuras narrativas, podría llamarla la mejor serie de superhéroes sin ser sobre superhéroes, tendremos que meditar sobre mis ideas; pero es justo está inteligencia y estructura lo que pido en las películas y series de héroes (¿pido demasiado?) es lo que necesita. Aquello que le hizo falta a la fallida trilogía de Nolan, que se olvidó hablarnos de Batman y se concentró en un Bruce Wayne, errático y poco favorable para el personaje, para las películas. ¿Qué no es Batman el mejor detective del mundo (de ese mundo claro)? ¿Dónde está el lado detectivesco, frío y calculador al que estábamos acostumbrados? ¿Dónde está el criminalista? Faltó el personaje. 
Un poco tarde para quejarme de eso, pero ahora que la película de Batman y Superman está a la expectativa de todos, yo no puedo esperar mucho, si lo que más les preocupa a los fans es el actor que será el caballero de la noche; nos acostumbraron al realismo pero no lo respetan, crean versiones mutiladas de los héroes, por qué no pueden tener una buena y coherente estructura dramática. 
Yo creo que estas obras que ven su apogeo justo ahora, merecen más. Aquellos que me conocen saben que no tengo problemas con los proyectos de Marvel Studios, pues me parecen coherentes en su contexto y nada pretenciosos, nos muestran historias profundas pero no sobrecargadas, quién quiera buscar capas de interpretación puede encontrarlas, quién quiera entretenerse lo hará, pero se puede aspirar a mucho más. Todos estos proyectos deberían ver en Sherlock un modelo a seguir, tratar de decir algo diferente con el material que ya existe, crear su propio universo, inteligentemente y no quedarse en las limitaciones de personajes simples. Hay que contar más, por qué hay mucho que decir. 
Me gustaría que el público especializado se quejará menos, que exija sí, pero que vea más allá de los logos de Warner o Disney. 
Qué puedo decir, Sherlock me encantó. Una serie que me haga pensar así, que me entretenga y tenga esa calidad es difícil de encontrar. Vale la pena retomarla, esperarla y apreciarla.

Hasta la próxima.

La del muffin, según...


No me canso de los momentos HIMYM, y ahora que está por terminar los adoro mucho más. Es cierto esos momentos tan inclasificables y encantadoramente calculados son cada vez menos, pero vale la pena recordad cada uno de ellos.
No me cansaré de decir que esta es la serie que cambió las sitcom, con propuestas narrativas muy interesantes. El esperado episodio 200, es seguramente el mejor de esta irregular temporada, pero tiene su lugar con otros mucho más afortunados, yo estoy ansiosa por el agridulce final.

miércoles, 15 de enero de 2014

¡Sí tú!

Me dijeron que se pusieron del lado de ellas, por qué en esta parte del mundo a la gente le gusta hablar de sus planes pero no les gusta hacer nada, entonces llega alguien más que hace algo y eso les molesta. Me dijeron que, lo que los cangrejos quieren, es hundirnos al fondo de la cubeta (¿cangrejos o langostas?). No se trata de que nadie se ofenda, el problema es que el grupo se la pasó hablando de hacer algo, y se hizo.
¿Han escuchado Rumors completo? Vale la pena.


domingo, 17 de noviembre de 2013

La que no está

*Ejercicio de escritura en el Taller de escritura creativa en la Unidad Académica de Letras, de la Universidad Autónoma de Zacatecas


Entre tantos golpes que se daba contra el buró, apareció en su mente la idea más perturbadora: moverlo de lugar. Aquella acción tan sencilla llenó su cabeza de terribles pensamientos, por qué el imaginar su dedo gordo sin los golpes matutinos que causaba aquel viejo buró significaba imaginar tropezones fuera de lugar, y desequilibrios que la empujarían por la ventana; claro que la ventana no era del espacio suficiente para que todo su cuerpo cayera al vacío; peor aún, si no caía seguramente su pierna quedaría atorada entre el marco y la rompería en tres partes, desprendiéndose y rompiendo la piel dejando ver lo blanco del hueso. O acaso su espalda se golpearía y permanecería postrada por siempre en una silla de ruedas, con un tuvo para soplar como único medio de movilidad.
            Y mover el buró, significa mover la cama ¡No! Mover la cama, es mover la lámpara, mover la mesa, luego ¿dónde se ponen los vasos, las pastillas, los libros? Además de que todo quedaría desproporcionado. El espejo, el ropero ¿y la luz? Hay que cambiar la iluminación.
            No es sencillo fijarse en todos esos detalles, pero para eso están y para eso está ella “Y si yo no me fijo ¿quién lo hará? Luego no ven lo que hay y no encuentran nada, lo desordenan todo. Hacen que pasen cosas”. Constantemente lo repetía en sus pensamientos; es más fácil seguirse golpeando, al fin y al cabo ya se habían acostumbrado al dolor.
            Cada vez que su mente se atestaba de aquellas reflexiones, se repasaba constantemente el antebrazo, rascándose muy a penas con unas uñas tan cortas que quedaban en carne  viva, (por qué ¿cómo dejarlas largas? Luego se atoran, se rompen, se infectan, rasguñan, se entierran y demás) rascando y rascando hasta hacerse enrojecer la piel, ya antes se ha sacado sangre, un poco largas hasta la rompen, ya ha pasado.
            En una de esas veces se agarraba la muñeca, la apretaba convencida de que la tenía fuera de lugar, la golpeaba contra la pared con la intención de acomodarla, la golpeaba hasta dejarla amoratada. Pocas veces podían evitar que se hiciera daño, llegaban incluso a amarrarle las manos, que se fueron quedando sin huesos, las mordisqueaba tratando de romper el cartílago y encontrárselos.
            Cabe mencionar que los detalles no eran lo único que le obsesionaban, también las situaciones, las posibilidades y los acontecimientos, principalmente aquellos que tienen finales violentos que casi siempre incluyen heridas mortales. La muerte misma es una presencia constante; después de todo, de eso se trata la vida, de morir. La obsesión con la muerte comenzó desde muy temprano. Darte cuenta de la extinción de todo lo que conoces, a los siete años puede traer repercusiones. Durante ese tiempo dejaba de dormir, no sólo por el temor a no despertar, sino que al cerrar los ojos las perturbadoras imágenes acosaban sus sueños; las pesadillas eran tan comunes, que tuvo que hacerse a la idea de no dormir más. Durante mucho tiempo la vigilia funcionaba sin que nadie se diera cuenta; alcanzó a leer todos los libros de la biblioteca, y adquirió alguna de esas habilidades que parecen ser inútiles, pero bastante interesante para iniciar conversaciones, alguna de ellas fue aprenderse el abecedario desde atrás hacia adelante, al igual que aprender a decir casi cualquier palabra al revés.
            Los buenos días del no dormir no fueron muchos, el cansancio y las pesadillas hacían que la realidad cambiara para ella. De repente las paredes cambiaban de lugar, se la pasaba chocando contra las puertas que no eran las mismas, las paredes se retorcían, se alargaban y disminuían. Siempre miraba el mismo punto con temor a que cambiaran las cosas si se distraía, con los ojos rojos y cansados, con la respiración entrecortada y rascándose el antebrazo que estaba ya rojo, con las heridas abiertas y la sangre seca.
            Pastillas para dormir y no soñar era la solución, pero primero había que calmarla, por qué de dejarla alucinar no sólo se hará daño a sí misma, sino a todo lo que pueda. Se acurrucaba entre las piernas de su madre, que se sentaba en su cama a acariciarle el cabello y cantarle suavemente las baladas de su abuela; pero su madre no duró, se negaba a creer que una de sus hijas tuviera alguna condición de locura, como mencionaba el padre de su esposo, llegaron a decir que estaba poseída, que fue maldecida al nacer, cosa inaceptable, si las demás nacieron perfectamente bien, sin ideas raras en la cabeza, extrañas obsesiones y la costumbre de hacerse daño. El miedo a aceptar la enfermedad de su hija la obligo a irse y no volver.
            Las pastillas sólo surtieron efecto acompañadas con sedantes para mantener la calma, junto con mucha agua, transparente y sin sabor, no puede tenerlo, la idea por si misma se escuchaba repugnante, de todos modos tantos medicamentos le quitaban el gusto para casi todo, la hicieron enflacar de forma alarmante, ahora había que conseguir pastillas para tener apetito, vitaminas para no debilitarse; pastillas para permanecer despierta, para no agotarse y claro, para la ansiedad.
            “Yo así nací” le decía constantemente al psiquiatra, aquel que le hablaba de la química de su cerebro que la hacía desquiciarse por los detalles y que creaba las violentas imágenes a su alrededor. Tal vez haya nacido así, nadie lo hubiera notado hasta aquella vez que estaba convencida en las habilidades que tenía para volar, no decía nada simplemente se lanzaba desde la cama, la mesa, hasta la reja del patio cuya caída le rompió el brazo. Su padre y el médico le hablaban sobre las heridas, la sangre, las enfermedades y la muerte, fue entonces cuando las pesadillas comenzaron.

            Claro que ahora ya no soñaba, la noche se limita a cuatro horas y a veces menos, cuando al levantarse por un vaso de agua fría su dedo gordo se golpeaba brutalmente contra el buró. Y es que todavía hay que moverlo todo.

La locura como orden del caos. La figura del rey como punto de partida

*Trabajo académico presentado en la case de Literatura Renacentista Europea en quinto semestre de la Licenciatura en letras de la Universidad Autónoma de Zacatecas.


La estabilidad mental que hoy en día presumimos, no es más que una reinterpretación de distintas formas de enajenación; la locura que tal vez no vemos como tal o que ignoramos completamente. Cabe mencionar que nadie es mentalmente sano, todos rayamos en los niveles del inconsciente, desde el neurótico hasta el psicótico, en menor o mayor nivel. Esta interesante introducción tiene como propósito la reflexión sobre la mente inestable, que está a un soplo del desplome total.
La teoría es qué, como se dijo alguna vez: la locura es como la gravedad, sólo necesita un empujón. La postura de la que se parte es que el orden creado, siempre en busca de la restauración explota en elementos violentos para reestablecerse. La incapacidad de cumplir un papel determinante para la tranquilidad y la estabilidad de la sociedad, induce la aparición de la desesperación que desencadenara, más adelante, en la locura.
La tragedia Shakesperiana El Rey Lear nos presenta una historia de senectud, pero es la intención del reordenamiento el tema a tratar. En la obra, el personaje principal corrompe su reino al dividirlo; buscado la paz en el cuidado de sus hijas, y al no tenerla que busca es que el equilibrio principal se rompe.
Al hablar de locura, tenemos que tener en claro el nivel de expresión, en este caso literariamente. En la obra dramática la realidad llega a través del bufón, qué es la representación de la verdad, encarna la inestabilidad mental y su declive emocional, en este caso del rey. El bufón no busca entretenerlo sino explicarle la situación, aquello que no se le dice, que no entiende aparece en comentarios irónicos y canciones burlescas
LEAR
¿Desde cuándo has aprendido tanto?

BUFÓN
Desde el día, tío, en que tus hijas pasaron a ser tu madre. Pusiste, en su mano las disciplinas y te bajaste los calzones.
Lloraron ellas de alegría
Y yo canté de pena
Al ver un rey jugar al escondite
Y andar entre locos...
Busca un maestro que te enseñe a mentir; tu bufón quiere aprender a mentir. [1]
La verdad que nadie más dice, la realidad de la que el rey no es consciente la expresará siempre el bufón, que debe buscar el entendimiento y la razón de los errores que el rey comete.
La desesperación y la duda se encarnan en quien, más que un personaje es una entidad que habla con el público, con los actantes en la obra. El rey ya no es capaz de comprender la situación, por lo que necesita de este para que se lo explique. Las expresiones de locura aumentan; lo principal es dejar en claro que el orden ha sido corrompido.
El orden de la naturaleza es expresado claramente, el rey es el centro de este, la parte principal del proceso es la renovación que existe gracias a su progenie, el hijo siempre  va a redimir al padre. En este caso el rey no tiene herederos masculinos, no hay una sucesión directa, puesto que la figura de la hija no posee la misma carga simbólica, además esta figura se divide en tres, ahora hay pérdida, no hay punto de partida y la instabilidad explota en forma caótica. La división del reino representa este caos, más allá de las intenciones ocultas de dos de sus hijas, es fragmentar el círculo, crear anarquía en el conocimiento. Al no haber redención inicia el desequilibrio principal. Surge la desesperación por haber perdido el dominio. El poder no se encuentra en la figura central, está fragmentado.
El centro de la estabilidad tiene un origen divino. El rey es la elección misma de Dios en la tierra, puesto ahí para hacer su voluntad. Para hablar del orden alrededor de un ser. Jung diserta sobre la figura del rey en las cuestiones psicológicas de la comunidad, y nos explica que el inconsciente colectivo da carga mítica a un símbolo, sólo de esta manera obtiene verdadero poder, dice: “El rey representa la personalidad eminente que al estar por encima de la limitación común se convierte en portadora del mito, es decir, en la expresión del inconsciente colectivo”[2].
Sin rey no hay identidad, no sólo no se ostenta un poder propio, sino que arrebata la conciencia a su pueblo o nación “… el inconsciente colectivo, cuyo núcleo, centro y principio ordenador […] es el sí-mismo”[3] hablamos de cuestiones colectivas, que superan el honor que pudiera existir como móvil de la anécdota. Todo esto nos lleva a un estado público defectuoso, el cual necesita ser mejorado. Antes que nada la figura divina debe ser recuperada, como modelo mítico y expresión de la conciencia.
La naturaleza siempre intentará regenerarse. El pensamiento humano es volver a comenzar para que el caos desaparezca. El razonamiento no comprende una situación desequilibrada, pues el orden es el fin práctico y lógico. Este es el punto donde se pierde el juicio, para que el ciclo vuelva a comenzar otra vez, es necesario llegar al punto climático. La locura -como la llamamos- seguirá creciendo hasta encontrar el lugar de reinicio.
La tormenta que aparece, dualmente con la locura del rey llegará a su clímax junto con este. El rey se despoja las limitaciones para crear otro cosmos que debe remplazar la inestabilidad que se formó, es entonces cuando relaciona su estado de deterioro con el poder de la naturaleza que emerge:
LEAR
Retumbe tu repleto vientre, escupe fuego, arroja agua […] ¡Oh elementos! Ni les di mi reino, ni los llamé hijos, ni me deben obediencia. Satisfagan sobre mí su horrible goce. Aquí me tienen esclavo suyo, desamparado, indefenso, débil y escarnecido viejo…[4]
El rey se nombra “desamparado, indefenso, débil y encarnecido…”, ha perdido su autoridad mítica. Antes el bufón le menciona:” […] es una noche está que no tiene compasión de los cuerdos ni de los locos.”[5] Caos exterior, sí es el deterioro de la mente, pero más que nada la expresión de la naturaleza que intenta limpiar los errores.
El estado decrepito está necesitado de la renovación “…se sobrentiende, pues con la edad decrece la fuerza mágica del rey”[6] El comienzo de la locura, es la incertidumbre hacia el amor de sus hijas, el futuro de su linaje, de su poder y la desconfianza de sus allegados. Es importante que no haya duda en cuanto al ordenamiento, pues este es lo que le da significado a los otros componentes de la cosmogonía, debe mantenerse siempre estable.
La situación lleva expectativas específicas que deben ser cumplidas para continuar con el ciclo. El monarca cometió un error, al pensar en sí mismo antes de las necesidades del pueblo. Su principal idea es tener una vejez tranquila, apoyado en sus hijas. Ellas al pensar en su voluntad y ambición, terminan traicionando la confianza, cambiando el orden, provocando la locura y obligando al cosmos a regenerarse, a través de la muerte. Este camino debe ser violento, y en este caso no se trata sólo del fin de una vida, sino de la razón inexistente y la locura que crea esa violencia, que se exterioriza en la tormenta: “La ira del cielo…”[7] expresa el Conde de Kent. Pero este no es el verdadero comienzo. Esta renovación debe ser sellada con sangre, con la muerte que es el proceso para que pueda comenzar de nuevo. El rey enfermo debe morir.
El fin de una vida no trae consigo la extinción, hablamos de un renacimiento. La fuerza mitológica de la muerte reside en el ritual que representa, Eliade nos lo explica en el sentido sagrado del mito, dice: “La muerte iniciática reitera el retorno ejemplar al Caos, de tal caso que se hace posible la repetición de la cosmogonía, la preparación del nuevo nacimiento.”[8]
Es la intención principal del este estado climático en particular: crear, deteriorar y volver a empezar. Como el deterioro fue brutal, es necesaria la sangre y la condición trágica para que el nuevo comienzo, no sólo de continuidad, sino comprensión del error, aprendizaje y evolución  “La transferencia del alma sólo es posible por medio de un sacrificio sangriento.”[9] Que comienza por la estirpe misma del rey, que verá morir a sus hijas antes que él.
LEAR
¡Y ahorcaron a mi pobre loquilla! ¡No, no vive! ¿Por qué un perro, un caballo, un ratón tiene vida, y tú no? ¡No, no volverás nunca! […] ¿Ven esto? Mírenla, miren su boca, mírenla, mírenla… (Muere)[10]
La solución de toda crisis existencial es algo que vacíe las experiencias y necesidades: bajar al inframundo. Continuación de conciencia, expresión del conocimiento y una formación de identidad. La muerte es necesaria, no sólo como reordenamiento y renovación, sino como fin de la experiencia.
ALBANIA
[…] El más anciano padeció más que nosotros; los jóvenes no veremos todo lo que él vio ni viviremos tanto.[11]
La inseguridad, la desesperación y la desaparición del raciocinio aunado a la disminución de las capacidades para ver la realidad que existe, y para tomar las decisiones adecuadas por el bien de la comunidad que personifica la figura mítica del rey, es aquello que empuja a la locura, que finalmente libera la frustración y restablece el equilibro; el cosmos dentro del caos. Un mundo purificado del pecado.
Acción tiempo y espacio, elementos que en la dramaturgia determinan el contenido y la forma de la obra. Estamos frente a una tragedia, por el tratamiento de los personajes, por el final catártico y el tratamiento del lenguaje; es una representación propia de la cosmogonía, fidelidad del contexto histórico, pero de la formación real de la psique humana y la conciencia del ordenamiento. La naturaleza buscará siempre reacomodar el conocimiento por cualquier medio, hablamos de un tiempo cíclico que forma una identidad, reconocible en todos los niveles. La expresión del ser humano en el arte.






[1] SHAKESPEARE, William, El Rey Lear, Autores Selectos, Grupo Editorial Tomo, México, 2009, p. 416.
[2] JUNG, Carl Gustave, Mysterium Coniunctionis, Editorial Trotta, España, 2007, p.255
[3] Ídem, p. 272
[4]SHAKESPEARE, William, Op. Cit., p. 438
[5] Ibídem.
[6]JUNG, Carl Gustave, Op. Cit., p. 270
[7] SHAKESPEARE, William, Op. Cit., p. 439
[8]ELIADE, Mircea, Lo sagrado y lo profano, Guadarrama/Punto Omega,  4ta Ed., traducción de Luis Gil, 1981, p. 119.
[9]ELIADE, Mircea, Óp. Cit., p 36
[10]SHAKESPEARE, William, Óp. Cit., p. 475.
[11] SHAKESPEARE, William, Óp. Cit., p. 476.

Recapitulación

Son extrañas las relaciones que han aparecido en el camino. Me llama la atención por qué constantemente miro hacia atrás y reconozco que me encuentro en situaciones que no imaginaba, que me sorprenden en muchas formas. Las personas que llegan y se van es otra forma de interpretar la vida. Las decisiones que se toman y las que se omiten. 
La forma de pensar que teníamos hace dos años, ahora parece absurda y extraña, no sé si es por qué hemos madurado, por qué nuestra visión del mundo ha cambiado, varias cosas se han descubierto y se han reformulado, aún hay mucho camino que recorrer.
Como dato curioso, me da miedo el silencio, no la oscuridad. Siempre debe haber sonido, incluso cuando leo, por que hay cosas que se pueden escuchar cuando todo lo demás se calla, eso me da miedo. Como encontrarme conmigo misma entre las voces, pensar en lo que puedo llegar a escuchar me aterra.
Me aterra envejecer, deteriorarme y perderme de tanto. Me da miedo no vivir. Es por eso que llegue una decisión, aún no sé si realmente lo haré, pero me sorprende lo convencida que me encuentro, algo inaudito en mí.
Soy celosa, pero nunca lo demostraría; puedo desconfiar, aunque no lo diga. Sólo eso...