sábado, 28 de marzo de 2015

Fechado para hoy

Parece que no pasa el tiempo, cuando uno como estudiante se congrega cada año; y tan fácil le da a uno la nostalgia. Una semana puede ser tan poco y de la nada vuelve uno a la normalidad, que ya no se sabe si se vivió o sobrevivió. Regresamos hoy, con ganas de quedarse, con ganas de no volver, pero así es esto, así va a ser.

lunes, 16 de marzo de 2015

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Así mueren los hombres ahora. Pudriéndose en las calles, como animales se devoran entre ellos. No quieren saber nada de nadie, no pueden. Las calles son laberintos, sin salida, tan confusos y abstractos que se abren y se cierran, pero nadie se da cuenta. Ahí esta el callejón, donde una vez las personas convivieron juntas, tenían vecinos, amigos, confidentes; tenían familia, recuerdos. Ahora sólo tienen hambre.
El callejón olía a podredumbre, los cuerpos se apilaban en las esquinas, cubiertos de gusanos ratas y perros que peleaban por los huesos. El agua estancada olía a mierda, sangre, orina, carne podrida, lodo y basura. Todo combinado provoca repugnancia; los hombres ya no lo notan y se arrastran entre la porquería, siempre en busca de sobrevivir, devorando aquello que alcanzan.
Ella apenas caminaba por ese callejón, arrastraba un pie gangrenado que mutilaba lentamente su pierna, tenia el brazo estaba roto y lo sujetaba con el otro.  Un dolor insoportable inundaba sus nervios. Cada paso mataba de dolor, apenas consiente. Su cabello eran unos cuantos mechones sucios, ensangrentados y enredados; apenas y podía ver en esa oscuridad, tenía los ojos hundidos y la piel tan blanca y seca que se quebraba tan solo con respirar. Tan flaca y hambrienta, quien sabe desde cuando no comía, sólo existía, prácticamente muerta.
Ya no pudo caminar más, la pierna no la dejaba. Cayó boca abajo en el agua podrida. Trataba de gritar de dolor, sólo podía retorcerse. Las ratas llegaron en cuanto la vieron moverse. En su intento de levantarse sólo encontraba el dolor, y soltaba gritos que se ahogaban en su garganta, los dedos se enterraban en el agua en la tierra, dejando atrás piel, uñas y sangre.
Cientos de ratas la rodearon, la olían, la mordisqueaban lentamente, abrían su piel y la devoraba. Fue entonces cuando logró gritar y sacudírselas. Sangraba por todas partes. El olor atraía a las criaturas a su pierna, y entre la sangre podrida lograban adentrarse en su piel, llegando hasta el hueso que se limaba de tan débil y quebradizo. Cada latigazo de dolor se cortaba en gritos, retorcía su espalda, quebraba su cuerpo.
En su desesperación se estiro, golpeando a los animales, apartándolos. Una se entrelazo en sus dedos; la rata se retorcía y la mordía, escupía insignificantes chillidos entre sus movimientos, la golpeo contra el suelo hasta que dejo de moverse. Sólo veía la carne del animal, animal que vivía entre la putrefacción. La llevo hasta su boca por el instinto, con la mandíbula alrededor de la cabeza, lentamente le arranco un pedazo y trago sin masticar; la carne era dura, sucia y fétida, la sangre maloliente escurría por su rostro, por su cuello, penetrando el olor de la muerte por la calle.

Las ratas seguían devorándola, sólo tenía un brazo para sujetar su presa y engullirla lentamente, moviéndose como un animal hambriento; agarrando, despedazando lo que encontraba. Su cuerpo se envolvió en sangre.  Llegaron ratas más grandes, perros enfermos, hombres hambrientos y demacrados que se arrastraban entre los animales y la inmundicia alimentándose de lo que encontraban, de carne humana todos tomaron su parte.
…su esposa, su guaifa, su jaina, su esquina.
Su morra, su nicho, su queso, su allá voy, su de aquí soy, su torta, su estribo, su tierra melcocha, su media naranja, su castigo, su misión en la tierra, su rancho, su ajúa, su acá, su bien terrenal, su gestión, su obra, su casa grande, su cobija eléctrica, su cachorra al sol, su requinto tristón, su rolita oldi, su mejilla sudada, su cementerio, su beibi, su primera dama, su necesidad, su urgencia, su carestía, su ya no, su otra vez, su no jodas, su pensión, su fin, su cárcel, su no sé qué.


Luis Humberto Crosthwaite, El gran Pretender. Pág. 19

¡QUÉ LEJOS ESTOY DE TODO!



Ignoro totalmente por qué hay que hacer algo en esta vida, por qué debemos tener amigos y aspiraciones, esperanzas y sueños. ¿No sería mil veces preferible retirarse del mundo, lejos de todo lo que engendra su tumulto y sus complicaciones? Renunciaríamos así a la cultura y a las ambiciones, perderíamos todo sin obtener nada a cambio; pero ¿qué se puede obtener en este mundo? Para algunos, ninguna ganancia es importante, pues son irremediablemente desgraciados ye están irremisiblemente solos.


E. M. Cioran, En las cimas de la deseperación., p. 8.

domingo, 1 de febrero de 2015

Acercamiento a la literatura grafica a partir de la narrativa descriptica visual


*Trabajo académico presentado para la materia de Semiótica, del séptimo semestre de la Licenciatura en Letras, en la Universidad Autónoma de Zacatecas.

El mundo de la literatura grafica, se halla inmerso en sí mismo; casi desde el su nacimiento a finales del S. XIX, la historieta o tira cómica se apartó de los medios impresos periodísticos que la vio nacer, volviéndose un anexo para expresión, en algunos casos relajada, fantástica o detectivesca. Entre los suplementos periódicos de principios del S. XX finalmente halla un lugar cómodo en las entregas semanales de poco contenido y corta duración, llevando consecuentemente hasta las revistas especializadas que aún existen en la actualidad.
El juego que estos nuevos medios tienen con la literatura no empieza hasta la segunda mitad del S. XX donde los contenidos y la extensión crecen considerablemente. A finales de los años setenta se comienza a hablar de Novela Grafica, a mediados de los años ochenta corre el término Literatura Gráfica y en estos días se juega con el concepto de Neo-Lit para hablar de nuevas literaturas concebidas con esa intención pero expresadas gráficamente en formato de comic o historieta.  Oficialmente se puede definir como un medio de expresión narrativa, que puede distinguirse por su contenido, soporte o formato. Es un libro ilustrado, de un único autor, creado expresamente para esa edición, que trata temas diferentes en profundidad y dirigidos a un público maduro; desarrolla un relato extenso, en el que los personajes crecen en complejidad. Puede ser la compilación de varias entregas publicadas en un sólo tomo. La escogida culturalmente para identificar a la primera graphic novel, es la obra de Will Eisner A Contract with God, de 1978.[1]
Las denominadas novelas gráficas encontraron su auge en sus representantes contemporáneos que jugando con las delimitaciones de la representación gráfica, llevaban la narración, discurso y argumento a nuevos niveles de interpretación, soltado efectos que las preservaran en el tiempo, germinando en la nueva literatura. La validez filológica que tengan existe por el sentido de una novela, incluida en cualquier género y por parte de cualquier autor, estas obras se relacionan, entran en diálogo con el canón, proporcionando un sentido a planos plenamente literarios.
En contraste ciertas representaciones del género gráfico se encierran en sí mismas, creando un universo de significación único para la historieta en el sentido más estricto de la palabra. Todorov explica: “Para tener sentido la obra debe estar incluida en un sistema superior […] aparece en un universo literario poblado de obras ya existentes y a él se integra. Cada obra de arte entra en complejas relaciones con las obras del pasado que forman, según las épocas, diferentes jerarquías.”[2] De este modo la nueva literatura gráfica, que nace del imaginario de autores como Alan Moore o Frank Miller, incluyendo novelas como Persépolis de Marjane Satrapi, establecen el género, no como una expresión marginal de la formula narrativa, sino como una manifestación nueva del arte narrativo y gráfico.
El comic es en resumen, una serie de dibujos que conforman un relato que a su vez, para  Gérard Genette, es una “representación de un acontecimiento o de una serie de acontecimientos por medio del lenguaje.”[3] Este juego redundante constituye todo el carácter argumental, el cuál se mueve dinámicamente por las propias páginas. Aquello que lleva el nivel de la narración, fraccionado entre el argumento, el discurso y las propias palabras; gráficamente vive en su propio lenguaje y formato de comunicación.
La literatura no sólo se alimenta del lenguaje, se extrae de las palabras mismas, el proceso del pensamiento que es concepto en sí mismo, dice Roland Barthes: “El lenguaje es el ser de la literatura, su propio mundo: la literatura entera está contenida por el acto de escribir, no ya en el de pensar […] Desde el  punto de vista técnico, y de acuerdo a la definición de Roman Jakobson, lo poético (es decir lo literario) designa el tipo de mensaje que tiene como objeto su propia forma y no sus contenidos.”[4] En la literatura gráfica el proceso de escribir se parte en dos, entre el argumento pensado por el escrito y el arte propio del dibujante; la fijación del relato reside en la palabra y la imagen, así crea su propia sintaxis. La forma y el formato afectan la narración:
Los modos de representar el movimiento y la trayectoria espacial de los personajes u objetos del comic, varían según la intención, la elección del instante y la idoneidad del historietista, quien es el que representa la dirección del efecto visual [...] El tiempo del movimiento representado en un solo instante[5]
Genette diverge entre la narración y la descripción, entre la historia y el discurso, “Se puede decir que la descripción es más indispensable que la narración”[6] Sin embargo ¿Dónde comienza el texto y cómo se delimita? El camino de interpretación y significación aparece al enfrentarse al producto meramente literario consumado por la intención de crear. Tal búsqueda de significación implanta las claras diferencias entre historia e imagen; las inclinaciones narrativas se mezclan en un criterio casi cinematográfico, así cada viñeta corresponde a un cuadro y cada uno a su vez a un fotograma que finalmente forma una escena. Para comenzar a hablar de sintaxis en el plano grafico, se establecen los parámetros que la forma y el formato permiten.
El ejemplo a analizar se trata de Preludios y nocturnos que corresponde a la serie The Sandman,  editado por Vertigo Comics en enero de 1989; el concepto y argumento es creado por el autor británico Neil Gaiman[7], el arte, a se vez corresponde a Sam Kieth, Mike Dringenberg y Malcom Jones III; resulta de gran valor marcar la sustancia, ya que, aunque el argumento viene únicamente de un autor, lo que le da el valor de novela, la descripción espacial y psicológica es llevada únicamente por la imagen; llevada por tres artistas el dibujo, se mueve con el carácter fantástico que imprime la trama que juega con los mundos terrenales, dimensiones alternas y principalmente el mundo onírico y el tangible.
The Sandman es la historia de Morfeo, la representación antropomórfica de los sueños, quien es el centro de la narración. Es el arenero que con su expresión y pensamiento crea, destruye y transformar los mundos posibles que se entremezclan en el arte. Genette explica:
La narración se refiere a acciones o acontecimientos considerados como puro proceso y, por ello, pone el acento en el aspecto temporal del relato; y la descripción por el contrario, porque se detiene sobre objetos y seres considerado en su simultaneidad y porque enfoca a los procesos mismo como espectáculos parece suspender el curso del tiempo y contribuye a instalar el relato en el espacio.[8]
La acción en este caso es el diálogo enteramente, y aunque se incluyen breves espacios de narración; éstos introducen lugares, fechas o personajes, fragmentos que propiamente se dedican a describir. Al principio de Preludios y nocturnos Gaiman implanta un tono casi poético introduciendo situaciones y personajes en el ambiente de ensoñación que raya en el miedo y la incomodidad. Aparecen los durmientes –aquellos que no despertaran–. Por ejemplo: “Ellie Marsten escucha su cuento para antes de dormir, ella sabe que su función es sólo entretenerla. Le produce terror.”[9] Existe acción en este fragmento y sin embargo el uso del lenguaje es mínimo, se expresa en palabras fijas el poco contenido, pues la pura descripción del terror se encuentra en la imagen del rostro, explícitamente el miedo y la angustia se expresa en el arte, convierte la viñeta en un cuadro que carga con el contexto, el espacio y la psicología del sueño por todo el relato.
Genette habla de la descripción como la esclava sometida siempre a la narración; esta juega un papel de vital importancia en la economía del lenguaje usado para el sentido del discurso, en el que el relato se convierte y únicamente  es eso, la palabra real dirigida por el narrador al lector. La descripción que puede: revelar y al mismo tiempo justificar la naturaleza psicológica de los personajes como puede ser signo, causa y efecto.
El procedimiento reside en el tiempo, que se expresa la relación entre el éste de la historia y el del discurso; los aspectos del relato o la manera en que la historia es percibida por el narrador y los modos del que despenden el tipo de discurso utilizado por el narrador para hacernos conocer la historia. “Según [Levi-Strauss] se supone que el relato representa proyección sintagmática de una red de relaciones paradigmáticas. Se descubre, así, en el conjunto del relato una dependencia entre ciertos miembros…[10]
En el caso del arte gráfico significa, revela y explica al mismo tiempo, aun así la psique del personaje no es revelada por los objetos, sino que la palabra escrita lo forma. Pero en el mundo onírico, el arenero, Morfeo es moldeado al mismo tiempo que él crea su entorno, porque él mismo es la ilusión, puede ser absorbido por su mundo o cambiarlo a voluntad, su voz y pensamiento sólo es una parte de su personalidad, lo demás es motivado por el dibujo, producto por el tipo de ilustración, la forma en que son concebidos los personajes, las  exageradas formas humanas y el uso de colores fuertes; la misma figura de Morfeo implica una delimitación del carácter, cosa que no sucede con el resto de los personajes, la línea para entender la serie está en seguirla por los pasos de su protagonista.
 La mayoría de los actantes en la obra carece de esta clasificación debido a que en conjunto forman parte de la descripción gráfica, es el caso de los que no despertaran como la ya mencionada Ellie Marsten. La psicología de los personajes se muestra, por la imagen que representa y el contexto que lo mueve, cualquier gesto o movimiento implica cierto conocimiento de la estructura del propio personaje, la cual, en mi opinión, existe por el dialogo, el cuál es la residencia de la diégesis y su estructura. Tzvetan Todorov se refiere a las categorías de la diégesis literaria:
En toda obra existe una tendencia a la repetición, ya concierna a la acción, a los personajes o bien a los detalles de la descripción. Esta ley de la repetición, cuya extensión desborda ampliamente la obra literaria, se especifica en varias formas particulares que llevan el mismo nombre […] Una de estas formas sería la antítesis, contraste que presupones, para ser percibido, una parte idéntica en cada uno de los dos términos.[11]
La interacción se inicia con la tercera persona, la palabra fija disminuye cada vez más, volteando únicamente al intercambio de ideas o expresión inmediata del pensamiento, esto es lo  que ilustra el cuadro, lo que lleva a la integración del núcleo sintáctico de la narración. En la novela el movimiento del cuadro o viñeta es entrecortado, interrumpido, pero en momentos llega ser agobiantemente saturado, cuya intención es romper con el conocimiento, o precomprensión del espacio-tiempo del mundo natural o incluso lógico, cada centímetro de descripción lleva a la sensación de ensueño. La repetición que se ve en  Preludios y nocturnos  son los llamados pleonasmos gráficos, que aluden repetidamente a un personaje, una situación u acción exaltando su carácter dramático; un ejemplo es el aprisionamiento de Morfeo al principio de la novela, en toda la página se muestran seis cuadros que ilustran el encierro gráficamente en forma de bola de cristal sobre un fondo negro, mostrando la distorsión del mundo exterior, es decir vemos lo que Morfeo ve.
            ¿Cómo entender el mundo que nos deforma el arte? aquel que nos describe el imaginario de Gaiman, es a partir de las referencias reales y tangibles que forman un contexto o imaginario; las citas a Shakespeare, las referencias bíblicas y la inquietante atmosfera, encaminan y sustentan toda la producción. Identifican la obra en un contexto y lo relaciona con el universo de creaciones que la precedieron:
“Pero la forma que con mucho es la más difundida de principio de identidad es la que se llama comúnmente el paralelismo. Todo paralelismo está constituido por dos secuencias al menos que comportan elementos semejantes y diferentes. Gracias a los elementos idénticos, se acentúan las desemejanzas: el lenguaje, como sabemos funciona, ante todo a través de las diferencias.”[12]
A manera de conclusión, habiendo repasado la estructura del relato literario con la intención de ubicar a la novela gráfica en este campo, para reforzar así el nuevo termino que lo define como literatura, se concluye que el argumento llevado por Neil Gaiman es el que impulsa a la llamada novela para convertirla en eso, en el puro y estricto sentido de la palabra. La historieta como tal, nombrada noveno arte en algunas partes del mundo, distó, durante sus momento de mayor auge, del valor y reconocimiento de la crítica, lo cual dificultó mucho la inclusión del arte dentro del término culto y serio, aceptado para un público maduro y con varios niveles de interpretación.
De cierto modo el juicio de valor instalado en la expresión de la historieta en el S. XX se vio contaminado por la masividad del medio y la fama que alcanzaron ciertos personajes y formatos; aun así la salida a la luz de nombres y temas dotaron de seriedad al género. Neil Gaiman, que ha experimentado en casi cualquier medio de narración, lleva el tono elevado, la atmosfera sobresaliente, el inteligente diálogo, las continuas referencias culturales y propiamente intertextualidades, es el creador-autor en sentido formal, solamente su construcción literaria es la que lleva la historia, el arte es un objeto, un recurso que lleva al relato a nuevas fronteras insospechadas para la critica especializada. Tal como se dijera, el diálogo es el núcleo de la narración. El verbo que lleva todo sentido de enunciación es de locución, el ejemplo más claro de ello es la interrumpida descripción grafica de la nueva literatura.


BIBLIOGRAFIA
BARTHES, Roland, et. al., Análisis estructural del relato, Premiá Editora, México D.F., 1990
______________, El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1987
BERRERO Manuel, La novela gráfica. Perversión genérica de una etiqueta editorial, Revisado en http://www.literaturas.com/
 GAIMAN Neil (escritor), Sam Kieth (arte), The Sandman. Preludios y nocturnos, Editorial Televisa, 2014
MEJIA Perucho, Semiótica del comic, Instituto departamental de Bellas Artes, Colombia, 2001,




[1] Cfr., BERRERO Manuel, La novela gráfica. Perversión genérica de una etiqueta editorial, Revisado en http://www.literaturas.com/
[2] BARTHES, Roland, et. al., Análisis estructural del relato, Premiá Editora, México D.F., 1990, p. 160.
[3] Ibíd., p. 196
[4] BARTHES Roland, El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1987, p 15.
[5] MEJIA Perucho, Semiótica del comic, Instituto departamental de Bellas Artes, Colombia, 2001, p. 67.
[6] BARTHES, Roland, et. al., Óp. Cit., p. 201
[7] Es el exitoso autor de El Cementerio sin lápidas (ganador de la medalla Newbery) y Coraline, la fuente original para el exitoso film. Entre sus muchos premios se encuentran en Eisner, el Hugo, el Nebúla, el World Fntasy Award y el Bram Stoker. Proveniente de Inglaterra, ahora vive en Estados Unidos.
[8] BARTHES, Roland, et. al., Óp. Cit., p. 203
[9] GAIMAN Neil (escritor), Sam Kieth (arte), The Sandman. Preludios y nocturnos, Editorial Televisa, 2014, p. s/n
[10] BARTHES, Roland, et. al., Óp. Cit., p 167
[11] Ibídem.
[12] Ibídem.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Primeros de noviembre

Jugué un poco con la experiencia, participe en el concurso de ensayo. No gané, claro, pero de algún modo éso trajo alivio. No quería leer frente a todos, pero quería el dinero. Sabía que perdería pero quería participar. El conocimiento de mi derrota no debía detenerme de ser parte del juego, después de todo se trata de una experiencia más; y aunque quedé a un punto del tercer lugar no siento frustración, me gusta pensar que fui mejor que la mayoría, pero peor que unos cuantos. Puede que el próximo año o en futuras entregas el miedo no me auto saboteé; si es que ésa es la cuestión. Como sea, el dinero siempre es buena razón para intentar algo nuevo.
Por supuesto pueden leer el ensayo merecedor del cuarto lugar más abajo.

Jueves sin planes

El otro día nos burlabamos de un blog de cierto compañero que se jacta de su inteligencia y escritura culta, presumiendo poemas insulsos y narraciones de aburrimiento; con una actitud así siempre dan ganas de criticar. Entre tanto en tal blog hay mucho para criticar, desde ensayos insípidos, hasta comentarios pretenciosos sobre temas de poco interes, y uno que otro poemita que carece de valor poético. Llegamos a la conclusión de que como somo mayores y hemos pasado por más pruebas y experiencias en la vida un estudiante de literatura, estábamos, de hecho, en condiciones de criticar a nuestro gusto; después de todo sí hemos pasado por más pruebas y experiencias; nuestro trabajo ha sido destrozado, nuestra credibilidad puesta en duda y nuestras razones cuestionadas. Tal vez suene pretencioso por sí mismo pero estas nuevas generaciones lo vieron muy fácil, revistas por doquier y compañeros mayores que los llevan de la mano en la creación de contenido, y sin embargo nuestro trabajo sigue poniéndose en duda y se le exige mucho más. Tal vez hemos mejorado, pero a nosotros no nos publican poemarios (pues porque no cualquiera es poeta).
Mi reflexión va a pensar en lo aburrido que puede resultar este blog, sí, hay ensayos por ahí pero ¿valen la pena? ¿vale la pena el tiempo que se pueda tomar en leerlos? Cómo saberlo si no hay comentarios; pero ya me he quejado de éso, probablemente siga haciéndolo.  Los días de los blogs han terminado, el centro de las discusiones intelectuales se encuentran en otra parte de la web, mientras tanto unos cuantos nos aferramos a la idea romántica del bloggear, éso no desaparecerá.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Mirada hacia una sociedad violenta en la literatura gráfica


Cada ser se nutre de la agonía de otro ser; los instantes se precipitan como vampiros sobre la anemia del tiempo; el mundo es un receptáculo de sollozos... En este matadero, cruzarse de brazos o sacar la espada son gestos igualmente vanos.
- E. M. Cioran, Breviarios de Podredumbre

I. El hombre en convivencia
La naturaleza humana dividida entre instinto y razón, motivada por la supervivencia; la adaptación de la existencia, movimientos constantes que en el acuerdo pueden deforman la propia naturaleza si llegando a los extremos tanto del instinto como de la razón alteran la adaptación por la apropiación. Esa constante dicotomía ha traído consigo incesantes dudas sobre la actitud del hombre hacia sí mismo, arrojando conceptos como maldad o autodestrucción ¿Acaso es el hombre quien es malvado e inclinado a la agresividad? sin embargo la agresión del animal sí es regida por la supervivencia y la adaptación; se llega a pensar que si se trata del hombre al hablar de violencia tiene que ser en sociedad.
En pensamientos de poder, no hablamos de sobrevivir sino de sumisión y soberanía. Es la convivencia la que empuja a la naturaleza humana dentro del juego de poder, creando grupos e individuos que someten a la comunidad de la que han sido parte para conseguir recursos y crear imperios por medio de la fuerza. Cuando los poderes y sometimientos callaron las voces insurrectas, comenzaron a apresar y marginar las diferencias de su propia especie, aquellos probablemente inadecuados. Al hablar de moral, de sus respectivos ganadores y derrotados cambia relativamente el concepto de humanidad, detalles presentes en los continuos conflictos sociales. Si hablamos de saberes y poderes, éstos se han filtrado en las creaciones humanas, después de todo  la historia contada es la del poder.

II. Expresión de nuevo siglo
La imagen y la palabra han estado vinculadas aprensivamente en los constantes medios para plasmar el pensamiento. Al acercarme a la literatura gráfica y descubrir que la semilla de ésta se puede rastrear siglos atrás, creo la inquietud por incluirla en estudios más formales. La violencia en esta forma literaria se ha mantenido presente encontrando sus exponentes más claros y representativos a finales del siglo pasado, llegó a explotar la imagen y contenido para cargarlo semánticamente de cierta ideología. Así nace la novela gráfica por el contenido, las referencias y los diálogos, claramente diferenciadas de las entregas semanales que nacieron a finales del siglo XIX.
El nuevo genero, ha dominado en la cultura popular a  través de lo medios masivos, movilizándose y explorando diferentes narrativas de manera cada vez más intensa, explosiva y catártica, visto ahora de forma más oscura, madura y explicita. Es el medio dónde las inquietudes se filtran en la cultura sobrexpuesta visualmente, en que se encuentra el nuevo fluir del pensamiento social.  Novelas intoxicadas por los pensamientos pesimistas y existenciales que implantaron géneros como la ciencia ficción, introduciendo conceptos tales como: realidades futuristas y distópicas; exaltando a la sociedad violentada. Una  nueva utopía retorcida en la cual, la realidad se opone a la sociedad ideal, se vuelve opresiva, totalitaria.
Tal vez las obras más representativas de la literatura grafica, sean Watchmen (Los vigilantes) y V de Vendetta, ambas del escritor británico Alan Moore. Obras que han sido resaltadas por crítica y conocimiento popular, esto debido al valor de las historias, lo temas, la narrativa y el aporte hecho al “noveno arte”. Moore carga su creación de una marcada ideología política, incluso subversiva; ha dedicado su trabajo a la exploración de los vicios de la sociedad, motivados por las coyunturas sociales que marcaron el siglo XX, como puede ser la guerra fría y la posible aniquilación nuclear, los regímenes fascistas en el primer mundo, a través de la anarquía y el caos en la convivencia humana.

III. El medio para el caos: el hombre
Para que prevalezca la sociedad funcional, es necesario mantener el control, la vigilancia y el castigo de aquello que impide la salud en su sistema de convivencias, la núcleo de la insurrección. El régimen de V de Vendetta crea campos de concentración para la aniquilación,  tanto de homosexuales, negros, musulmanes y sediciosos. Éste, el proceso de dominación sobre la humanidad, ejercido por aquellos que lideran, vigilan, castigan escondiendo sus actos por el bien común: “ese doble sistema de protección que la justicia ha establecido entre ella y el castigo que impone. La ejecución de la pena tiende a convertirse en un sector autónomo, un mecanismo administrativo del cual descarga a la justicia; ésta se libera de su sorda desazón por un escamoteo burocrático de la pena.”[1] Nos dice en Vigilar y Castigar Michel Foucault.
El hombre principal para Alan Moore es el antihéroe, que es el anarquista, el terrorista, el nihilista, el vengador, el vigilante; puede ser psicópata, sociópata, maniático. Buscador absoluto de la justicia, embriagado por la ideología, traspasado por el sistema, reflejo de su propia repulsión, destinado a ser eliminado con el sistema que está apunto de destruir. Su rostro imagen de esa sonrisa permanente, recuerdo constante de la deformación del ambiente, de los valores; ambiente de opresión en los colores del que resalta el amarillo, el azul y el particular entintado negro; jamás sientes la seguridad, es la impregnación de la sociedad violenta, en la agresividad de la imagen acompañada de los diálogos mordaces, repletas de referencias a notables textos distópicos, anárquicos o caóticos, dentro del círculo constante de la regeneración.
Materia de narración motivada por los vigilantes, personajes que nacen del denominado superhombre; el superhéroe de Alan Moore es un ser políticamente activo impregnado del nihilismo y la anarquía, que escarba en el caos para encontrar la justicia; concepto maltratado por la sociedad que se ha denominado violenta.
La representación narrativa es la imagen. El diálogo es el contenido del germen ideológico. Los colores, la técnica y recurso ilustrativo como la línea, el relleno, la mancha, la tinta y la sombra crean el ritmo gráfico. El dibujo de David Lloyd no es explicito, la sangre y la actitud violenta no se encuentra en las viñetas y encuadres sino en el uso de la tinta, creando sombras, manchas y deformando rostros gestos e imágenes; la narrativa no se encuentra en los diálogos, está en las manifestaciones corporales y gestuales rozando la expresión grotesco; golpea al lector con la expresión, lo introduce en el universo de la desesperación. La violencia es la imagen, la ruptura es el dialogo y el personaje es la idea que moverá el pensamiento en un efecto domino.

IV. La sociedad que violenta
Si es la convivencia la que empuja al hombre a la maldad existe en su profundo inconsciente esa lucha entre lo extraño y la estructura visible creada de esa misma convivencia. La duda y el rechazo, provocan caos y desesperación. La sociedad a la que se hace referencia es ese estado totalitario, que en la novela, es puesto en el poder tras la guerra nuclear que tiempo atrás azotó el mundo. El nuevo estado vela constantemente por la paz usando el control y el miedo, el vigilar y el castigar. Es notable el énfasis puesto en imágenes como las cámaras de seguridad expuestas marcadamente con la leyenda: “Para su protección” El sistema promete protección a cambio de individualidad,  provocan ya la violencia de la intimidad perturbada por aquel que asigna a su razón como la verdadera.
Tal desesperación constante trae consigo una psicosis colectiva. Para arreglar el caos creado es necesario aquello, que siendo mucho más intenso y violento, calmará el ambiente, convirtiéndolo en propicio para el orden. La guerra es cuestión de estados, decisiones que afectan a todo el colectivo, en los que la vida de un hombre se vuelve insignificante para el beneficio de una comunidad.
Desde este punto la violencia ejercida transfigura a la sociedad en una sociedad violenta, el lamento de la comunidad se une en un insoportable sensación de odio y desesperación motivado por el miedo, cambia el concepto de vida humana y unas se vuelven más indispensables que otras, así mismo vale la pena salvar algunas destruyendo incómodos medios de vida en el proceso, como dice Judith Butler: “El cuerpo supone mortalidad, vulnerabilidad, praxis: la piel y la carne nos exponen a la mirada de los otros, pero también al contacto y a la violencia, y también son cuerpos los que nos ponen en peligro de convertirnos en agentes e instrumento de todo esto.”[2] El Estado separa al hombre del concepto. El sistema devora al individuo convirtiéndolo en una estadística.
La dominación sucede cuando el Estado se apodera de los pensamientos y la cultura, ejerce su valor como soberano a partir de la fuerza que: “… parece meter todo en razón porque a través de esta otra singular locución idiomática (meter en razón a alguien, por consiguiente, poder más que, ser el más fuerte), la cuestión de la razón se anuncia”[3] Como ejemplo la voz de la nación es asignada por el régimen, es ese constante indicador del pensamiento correcto, aceptado, el que mantendrá el orden prometido. Desde ese momento se duda de cualquier pensamiento, ya no se está seguro en ningún lugar.
La vigilancia perpetua, invasión hacia el concepto de ser humano “…por el daño que se le inflige o por la aniquilación de sus fuerzas, una de las partes contendientes ha de ser obligada a abandonar sus pretensiones o su oposición"[4]. No saber qué es el castigo, germina la psicosis colectiva. Es algo innato en el humano, la guerra por otro lado, una necesidad de los Estados, es un medio y no un fin, se convierte en la transformación de las estructuras; finalmente termina en la búsqueda e implantación del poder. En la sociedad violenta el imperio de la fuerza busca contrariamente la aniquilación del individuo, como sujeto pensante, posible medio en contra de las instituciones dominantes.

V. El ultimo respiro
La anarquía es el único medio para la justicia, el fin del caos provocado por la sociedad violenta que ha sido creada por el contacto y búsqueda del poder, la misma que empuja a una humanidad que se devora a sí misma, que se alimenta de los restos putrefactos del cadáver social, infectado por los vicios, miedos y la desesperación a la que fue orillada “…esta voluntad de verdad basada en un soporte y una distribución institucional, tiende a ejercer sobre los otros discursos —hablo siempre de nuestra sociedad— una especie de presión y como un poder de coacción.”[5]. Padeciendo del nihilismo y la anarquía como medios para cancelar la presión y el poder que es ejercido por quienes están a la cabeza del control, nace en el individuo como en el colectivo un instinto de odio que lleva a la destrucción enardecida, latente o explicito en el terrorista.
Y a qué punto llega el vulnerable y oprimido por el sistema, el cuál nace del caos. Para establecer un régimen primero debe derrumbarse un anterior, fue a partir de la sangre y la venganza que crecen los nuevos órdenes y las nuevas razones, el miedo como forma de manipulación. “relacionada con nuestra exposición a la violencia y nuestra complicidad con ella, con nuestra vulnerabilidad a la pérdida y al trabajo del duelo que le sigue, para encontrar en estas condiciones las bases para una comunidad.”[6] La pena, la ira que arranca la esencia al sujeto, tal como se muestra en lo peculiares personajes explorados por la literatura gráfica.




[1] FOUCAULT Michel, Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión, 1ª Ed., Siglo  XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 2002, pp. 17.
[2] BUTLER Judith, Vida precaria: el poder del duelo y la violencia,  1ª Ed., Editorial Paidós, Buenos Aires, 2006, pp. 52
[3] DERRIDA Jacques, Seminario La Bestia y el Soberano, volumen I: 2001-2002.  1ª Ed., Manantial, Buenos Aires, 2010, pp. 25
[4]FREUD Sigmund, Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte. Obras Completas, Tomo VI, Ed. Alianza, Madrid, 1985, pp. 3.208.
[5] FOUCAULT Michel, Óp. Cit., pp. 11
[6] BUTLER Judith, Óp. Cit., pp. 45.