sábado, 2 de mayo de 2015

Encontrándose en la traducción: perspectivas del doblaje de voz



*Trabajo académico presentado para la materia de Sociolingüística, del octavo semestre de la Licenciatura en Letras, en la Universidad Autónoma de Zacatecas.




1. El ataque
“Hashtag contra la intolerancia” es el grito de guerra que cierto noticiero matutino expresó al dar a conocer las declaraciones de un tanto conocido actor hollywoodense hacia cierto director de nacionalidad mexicana recientemente ganador de un premio de particular renombre. Para parafrasear la situación, el mencionado actor manifestó que el que alguien cuya lengua nativa fuese el español, pudiera reunir dos palabras como “genocidio cultural” en inglés, ya demostraba una resaltante inteligencia. Claramente los comentarios al respecto se volvieron violentos, si se puede decir; el término racista no se alejó de las manifestaciones en contra de tal actor y en contra de la industria que representa; la defensa natural de la patria, la nación, de la identidad y hasta del idioma llenaron los espacios electrónicos dedicados a la manifestación de nuestras opiniones pasionales y subjetivas ¿acaso arremeter contra nuestro idioma no es arremeter contra nosotros? ¿no es algo natural aquella reacción? Porque más allá de lo que aquel director cinematográfico pudiera argumentar, la afrenta era para todos nosotros, los hablantes nativos del español, algo que va mucho más allá de la nacionalidad del hombre al que se respondía, incluía a gran parte del continente, a una cantidad considerable de la población mundial; y más aún si se resalta el hecho de que las palabras “genocidio cultural” no se escuchan muy diferente entre el inglés y el español.

2. Alguna que otra terquedad
Tal vez aquellos comentaristas que expresaron su opinión al respecto, que llamaron racista al enunciador de tal comentario, no lo hicieron en la clara manifestación de su orgullo lingüístico, no pensaron en los millones de hablantes que englobaba y la identidad lingüística que despreciaba ¿no es éste acaso el mejor ejemplo de prejuicio lingüístico? Y ahora ¿qué sucede cuando esos millones de hablantes llenan de prejuicios su propia lengua?
Claro, está el roce entre las lenguas y los hablantes de estas, en la creencia de que existen algunas mejores que otras, con sus respectivas razones –si es que las hay– y sin embargo los hablantes pueden, dentro de su misma lengua, ser prejuiciosos entre ellos, así al defender su lengua de los ataques extranjeros, la mutilan, la excluyen de sus variantes y estereotipan a las mismas; porque el hablante nativo del español al que se hacía referencia no era aquel de la Patagonia, era el mexicano o así nos lo quisieron hacer ver; justamente ahí está la exclusión, el hombre de Valencia, España, no lo sintió personal, ni el ejecutivo de Buenos Aires, pero sí fue así para el estudiante de ingeniería del Estado de México, para los tuiteros del D.F. o los blogeros de Cuernavaca. ¿Cómo podemos negarnos a la convivencia, a la inclusión si negamos como integrador aquello que más nos identifica: La lengua?

3. La voz ajena como identidad
Hay un pequeño rincón dentro de la nueva cultura occidental, el cual se encuentra entre nuestras diferencias, que hasta hace algunos años estuvo alejado de tales mutilaciones; un pequeño detalle dentro de la industria y la distribución cinematográfica-imperialista que ha sido olvidado por estudiosos y observadores, que se ha retomado por la nueva horda de fanáticos durante los últimos años; aquella expresión artística y rama de la actuación que si bien lo identificamos como algo cien porciento mexicano, también dotó de una identidad particular a todos los hablantes del español durante un periodo de la historia, incluso a aquellos cruzando el Atlántico: hablo de la transferencia lingüística sincronizada, un nombre bastante elegante y técnico para el comúnmente conocido como “Doblaje de voz”.
Aquello que llama mi atención sobre este acto es lo inclusivo que fue durante mucho tiempo con las diferentes variantes del español, gracias a la existencia del doblaje llegó a hablarse de un “español neutro” de una lengua propiamente reconocible para todos sus hablantes, que dejaba de lado los localismos, los acentos y proponía la unificación de nuestra lengua, sin embargo el gran problema de este proyecto era el producto que estaba unificando y el por qué.
El hablar por otros no es algo nuevo en la humanidad, pero aquello a lo que hoy en día se le presta voz es producto manufacturado creado para el consumo masivo, el producto audiovisual, su venta y distribución. La identidad que se defendía líneas atrás no existe propiamente si aquello que se integra por la última versión en español es un producto de otro contexto, de otra idiosincrasia, de otra visión de mundo, la cual manifiesta en el uso de la lengua en el que fue creado. Hace más de medio siglo Jorge Luis Borges hablaba con desprecio de este joven fenómeno:
El arte de combinar no es infinito, pero suele ser espantoso. […] ahora la cinematografía acaba de enriquecer ese vano museo con “el doblaje”, un artificio maligno que combina las facciones de Greta Garbo con la voz de cualquier dulcinea española. ¿Cómo no quejarnos ante ese prodigio penoso, ante esas anomalías fonético-visuales?[1]

Es de esmera curiosidad que una mente tan brillante ponga tal atención a algo tan nuevo y quizá hasta banal. Eso que yo considero atrevido y sano para nuestra lengua, Borges lo encontraba aberrante, pero no por lo que significaba para el español sino aquello que le hacía a la “obra de arte”; es un argumento que aún defienden muchos detractores del doblaje de voz, lo mutilante que puede ser con la obra. Para mí siempre significó un producto diferente, independiente de cualquier juicio estético anterior.
Algún argumento tajante para justificar al doblaje dice que si no se deben doblar películas, no se deben traducir libros, esa defensa ya fue refutada por el mismo Borges: “Quienes defienden el doblaje razonarán que lo mismo se le puede objetar a cualquier otro ejemplo de traducción. Ese argumento desconoce, o elude, el defecto central: el injerto arbitrario de otra voz y de otro lenguaje”[2]. Sin embargo la idea de injerto, aunque no equivocada, escapa de una mucho más amplia que define esta práctica. Después de todo ese hecho que daba entrada a los apasionantes comentarios del autor significaba una industria creciente pero no falta de orgullo, que justo en esa época veía su etapa más prolifica y de más alto estandar en nuestro país. Salvador Najar, actor de doblaje, conocido por ser la voz de la rana antes llamada René y del eufórico tigre Toño, en su libro Doblaje de Voz: Orígenes, personajes y empresas en México, defiende su profesión del anterior comentario:   

Sin embargo, si se observa el asunto con mayor detenimiento, se encontrará que el doblaje a otros idiomas es un fenómeno multifacético y que en él se hallarán todos los aspectos simples y complejos, propios de cada civilización, ya que, igual que la traducción de libros (y debido al universo temático y de influencia que ambas formas de transferencia representan), el doblaje puede ser visto como un fenómeno artístico, ideológico, cultural, social, político, científico, histórico, comercial, religioso, lingüístico, laboral, entre otros.[3]

4. La voz para vender
El doblaje de voz ya se ha utilizado como una herramienta de identidad nacional, cuando en algunos países como la Italia fascista, estaba prohibida la proyección de cintas en otro idioma que no fuera el italiano. Antes de eso como un método de comercialización y distribución  cinematográfico, “útil herramienta cotidiana recuperó para Hollywood el control de la universalidad perdida con el cine hablado”[4], el verter cualquier película a otro idioma, lo cual, aunque relativamente nuevo lleva con nosotros de manera formal casi un siglo. “Ya para 1929 surge la aplicación práctica del doblaje de la voz como transferencia lingüística sincronizada”[5], cuyo propósito en su forma más básica es simplemente dar mayor alcance a un producto. Como ejemplo, hasta hace poco era ilegal que películas animadas se proyectaran en inglés, por la crencia del carácter infantil de éstas.
A pesar de tratarse de una práctica tan común y tan natural, no sólo en un sentido económico, constantemente se aludía al doblaje hecho en México como el mejor del mundo, y aunque la calidad no se encuentra deficiente actualmente, la apertura de otras industrias pone en duda tal afirmación. Desde los años treinta hasta mediados de los años noventa, la excelencia era insuperable. El doblaje orgullosamente mexicano –como se conoce en la industria –hizo gala de la peculiaridad propia de la nación y de su identidad para apropiarse de los títulos producidos en Estados Unidos, convirtió a los Flinstones en los Picapiedra, a Top Cat en Don Gato por poner algunos ejemplos.
Haciendo uso de coloquialismos, localismos y la idiosincrasia propia de la región, convirtió el entendimiento de las obras en algo latinoamericano; así esa habla mexicana pasó a una universalidad irrepetible, convirtió el acento “neutro” en el reconocido para todos los hispanohablantes. Durante un momento todos los hablantes nativos del español reconocían las mismas palabras, los mismas ideas y a los mismos personajes.
Antes de los años noventa no había un doblaje particular y exclusivo para España, muchas de las cosas que se doblaban aquí, en Puerto Rico o en Los Ángeles llegaban intactas a este país, claro que esa forma tan diferente de su lengua terminó por separar más aun los continentes, crea la aún más notoria diferencia entre el “español latino” y el “español de España”. Los latinos defendían la neutralidad de su doblaje y los españoles reprochaban la falsedad de éste; aún ahora es tema de fuertes discusiones en la internet, defender su identidad nacional a partir de su lengua y ésta a partir de su doblaje de voz.

5. La identidad y el doblaje de voz
Retomando a los productos estadounidenses apropiados ideológicamente por la lengua el más claro ejemplo es la serie de televisión Los Simpson, un producto puramente americano, que expresa los valores de aquella sociedad, los critica y los trasgrede; y aún así es Latinoamérica la región del mundo que más consume y disfruta esta creación. Es esa apropiación que define la sociedad mexicana pero que la identifica con el resto del continente. Son sociedades muy diferentes las que conforman Latinoamérica, no obstante encuentran unión en el hablar neutro de los personajes, que no son de ellos y que no responden a ninguna de sus necesidades.
Tratar ese idioma particular que sólo se habla en el doblaje es un punto interesante ¿realmente es posible que esta rama de la actuación en su afán de alcanzar más público creara su propia variante de la lengua? De ser una variante más del español, existen ahí un sinfín de posibilidades por analizar. Salvador Najar explica que este fenómeno no es propio de doblaje hecho en México, es un acontecimiento que responde a cualquier lengua con una gran variedad de acentos. Lo describe: 
    
El concepto de acento neutro es fácilmente confundible con otra norma de la misma época, el castellano neutro, que no se refiere al acento de los actores sino al lenguaje utilizado por ellos, al uso de un idioma castellano pretendidamente universal, que selecciona las palabras y nombres más comprensibles para todos o para la mayoría de los países en los que se habla dicha lengua.[6]

Este concepto acarrea la idea de que aquí en México como se realiza ese español “neutro”, son los mexicanos quienes de hecho hablan el español definitivo y correcto. Sin embargo Salvador Najar esclarece que este nuevo “dialecto”, no tiene nada que ver con la nacionalidad que lo produce sino como una necesidad del distribuidor para todos los hablantes del español:

En cambio, ese otro lenguaje raro, ha terminado por ser un dialecto particular, propio solo del doblaje de transferencia lingüística; un fenómeno general de traducción devaluada que se manifiesta en todo el mundo y no únicamente en el doblaje a nuestra lengua […] Con respecto al buen uso del idioma -el mal llamado e inexistente español neutro-, es innegable la gran dificultad que representa el traducir bien y adaptar en un castellano erudito y, a la vez, popular.[7]

Este fenómeno de la traducción sucede de una lengua extranjera a la nuestra y a causa del amplio mercado al que se refiere: Latinoamérica, pero el verter el español en cualquier producción implica mucho más que el simple traslado entre idiomas, la adaptación de conceptos, pero eso incluye la adaptación a la actuación, al ritmo, la respiración, la intención y el movimiento de los labios, así como también exigencias propias del medio como “la pronunciación perfecta de las palabras y de los nombres extranjeros, pero no dichos como suena su escritura en español, sino en la forma como se pronuncian en su nación de origen”[8], todos esos elementos que convierten al doblaje de voz en el injerto mencionado anteriormente pero que también condiciona la elección lingüística que la diferencia del habla común y corriente.

6. Para finalizar
Hace algunos años la actriz María Rojo en su periodo como senadora del PRD tuvo la obtusa idea de proponer la ilegalidad del doblaje de voz, con el argumento de que esa “viciosa” práctica quitaba público y valor al cine mexicano hecho en español, sobra decir que esa exagerada idea no dio frutos, pero puso en consideración de sindicatos y asociaciones el valor de este producto orgullosamente mexicano que sirve de representante de nuestra lengua y su variante “neutral” en el resto del mundo hispánico. Lo que es claro es que el doblaje en español se produce y consume en todo el continente y sin embargo las otras industrias no logran deslindarse de su acento, no logran apropiarse de los productos identificando a toda Latinoamérica, con sus claras excepciones.
Manifiesto aquí mi propia predilección por el doblaje hecho en este país, el cual aún considero el mejor del mundo y que defiendo en cualquier oportunidad como creador de identidad lingüística y representante de una muy válida profesión que solo obtiene cariño y admiración en su representación en español.




[1] Alguien, Borges sobre el doblaje cinematográfico, revisado en http://algundiaenalgunaparte.com/2009/01/25/borges-sobre-el-doblaje-cinematografico/
[2] Ibídem.,
[3] NAJAR Salvador, El doblaje de voz: Orígenes, personajes y empresas en México, 2008, Versión en línea, p. 29
[4] Ídem, p. 108
[5] NAJAR Salvador, El doblaje de voz: Orígenes, personajes y empresas en México, 2008, Versión en línea, p. 28
[6] Ídem, p. 152
[7] Ibídem.,
[8] Ídem, p.154

viernes, 3 de abril de 2015

Seguirte

Que poco divertido debe ser andar de blog en blog, cuando habiendo tumblr. y Twitter uno lanza preguntas cósmicas al vacío esperando que alguien se tope con ellas; y hace años andar de blog en blog era cosa de adultos-jóvenes postmodernos que se comían el Internet a mordiditas porque no existía tanto o tenían miedo de salir a buscar. Yo soy de las que se asustan. Me asusta que aquí en Zacatecas me invente frases a la una de la mañana y sean leídas por quién sabe cuánta gente, que haya retuit tras retuit, y se lean y lean y yo siga acá sentada,sin ideas.
Es que yo no soy poeta, a mí no me aparecen poemas de momento cotidianos, de esos hechos para hacerse un tumblr y llenarlo, después con un montón de imágenes pseudoartísticas o artísticas ya que en esas andamos ¿Qué culpa tengo yo de no saber moverme en la red? Yo, que todavía quiero mandar cartas y escribir a mano (y no lo digo porque ya sea muy moda eso de lo vintage).
Voy a hacerme un tumblr, nomás pa' seguir a unos cuantos, que de éso sí tengo ganas, pero que quede claro que el miedo no se me va a quitar.

sábado, 28 de marzo de 2015

Fechado para hoy

Parece que no pasa el tiempo, cuando uno como estudiante se congrega cada año; y tan fácil le da a uno la nostalgia. Una semana puede ser tan poco y de la nada vuelve uno a la normalidad, que ya no se sabe si se vivió o sobrevivió. Regresamos hoy, con ganas de quedarse, con ganas de no volver, pero así es esto, así va a ser.

lunes, 16 de marzo de 2015

4


Así mueren los hombres ahora. Pudriéndose en las calles, como animales se devoran entre ellos. No quieren saber nada de nadie, no pueden. Las calles son laberintos, sin salida, tan confusos y abstractos que se abren y se cierran, pero nadie se da cuenta. Ahí esta el callejón, donde una vez las personas convivieron juntas, tenían vecinos, amigos, confidentes; tenían familia, recuerdos. Ahora sólo tienen hambre.
El callejón olía a podredumbre, los cuerpos se apilaban en las esquinas, cubiertos de gusanos ratas y perros que peleaban por los huesos. El agua estancada olía a mierda, sangre, orina, carne podrida, lodo y basura. Todo combinado provoca repugnancia; los hombres ya no lo notan y se arrastran entre la porquería, siempre en busca de sobrevivir, devorando aquello que alcanzan.
Ella apenas caminaba por ese callejón, arrastraba un pie gangrenado que mutilaba lentamente su pierna, tenia el brazo estaba roto y lo sujetaba con el otro.  Un dolor insoportable inundaba sus nervios. Cada paso mataba de dolor, apenas consiente. Su cabello eran unos cuantos mechones sucios, ensangrentados y enredados; apenas y podía ver en esa oscuridad, tenía los ojos hundidos y la piel tan blanca y seca que se quebraba tan solo con respirar. Tan flaca y hambrienta, quien sabe desde cuando no comía, sólo existía, prácticamente muerta.
Ya no pudo caminar más, la pierna no la dejaba. Cayó boca abajo en el agua podrida. Trataba de gritar de dolor, sólo podía retorcerse. Las ratas llegaron en cuanto la vieron moverse. En su intento de levantarse sólo encontraba el dolor, y soltaba gritos que se ahogaban en su garganta, los dedos se enterraban en el agua en la tierra, dejando atrás piel, uñas y sangre.
Cientos de ratas la rodearon, la olían, la mordisqueaban lentamente, abrían su piel y la devoraba. Fue entonces cuando logró gritar y sacudírselas. Sangraba por todas partes. El olor atraía a las criaturas a su pierna, y entre la sangre podrida lograban adentrarse en su piel, llegando hasta el hueso que se limaba de tan débil y quebradizo. Cada latigazo de dolor se cortaba en gritos, retorcía su espalda, quebraba su cuerpo.
En su desesperación se estiro, golpeando a los animales, apartándolos. Una se entrelazo en sus dedos; la rata se retorcía y la mordía, escupía insignificantes chillidos entre sus movimientos, la golpeo contra el suelo hasta que dejo de moverse. Sólo veía la carne del animal, animal que vivía entre la putrefacción. La llevo hasta su boca por el instinto, con la mandíbula alrededor de la cabeza, lentamente le arranco un pedazo y trago sin masticar; la carne era dura, sucia y fétida, la sangre maloliente escurría por su rostro, por su cuello, penetrando el olor de la muerte por la calle.

Las ratas seguían devorándola, sólo tenía un brazo para sujetar su presa y engullirla lentamente, moviéndose como un animal hambriento; agarrando, despedazando lo que encontraba. Su cuerpo se envolvió en sangre.  Llegaron ratas más grandes, perros enfermos, hombres hambrientos y demacrados que se arrastraban entre los animales y la inmundicia alimentándose de lo que encontraban, de carne humana todos tomaron su parte.
…su esposa, su guaifa, su jaina, su esquina.
Su morra, su nicho, su queso, su allá voy, su de aquí soy, su torta, su estribo, su tierra melcocha, su media naranja, su castigo, su misión en la tierra, su rancho, su ajúa, su acá, su bien terrenal, su gestión, su obra, su casa grande, su cobija eléctrica, su cachorra al sol, su requinto tristón, su rolita oldi, su mejilla sudada, su cementerio, su beibi, su primera dama, su necesidad, su urgencia, su carestía, su ya no, su otra vez, su no jodas, su pensión, su fin, su cárcel, su no sé qué.


Luis Humberto Crosthwaite, El gran Pretender. Pág. 19

¡QUÉ LEJOS ESTOY DE TODO!



Ignoro totalmente por qué hay que hacer algo en esta vida, por qué debemos tener amigos y aspiraciones, esperanzas y sueños. ¿No sería mil veces preferible retirarse del mundo, lejos de todo lo que engendra su tumulto y sus complicaciones? Renunciaríamos así a la cultura y a las ambiciones, perderíamos todo sin obtener nada a cambio; pero ¿qué se puede obtener en este mundo? Para algunos, ninguna ganancia es importante, pues son irremediablemente desgraciados ye están irremisiblemente solos.


E. M. Cioran, En las cimas de la deseperación., p. 8.

domingo, 1 de febrero de 2015

Acercamiento a la literatura grafica a partir de la narrativa descriptica visual


*Trabajo académico presentado para la materia de Semiótica, del séptimo semestre de la Licenciatura en Letras, en la Universidad Autónoma de Zacatecas.

El mundo de la literatura grafica, se halla inmerso en sí mismo; casi desde el su nacimiento a finales del S. XIX, la historieta o tira cómica se apartó de los medios impresos periodísticos que la vio nacer, volviéndose un anexo para expresión, en algunos casos relajada, fantástica o detectivesca. Entre los suplementos periódicos de principios del S. XX finalmente halla un lugar cómodo en las entregas semanales de poco contenido y corta duración, llevando consecuentemente hasta las revistas especializadas que aún existen en la actualidad.
El juego que estos nuevos medios tienen con la literatura no empieza hasta la segunda mitad del S. XX donde los contenidos y la extensión crecen considerablemente. A finales de los años setenta se comienza a hablar de Novela Grafica, a mediados de los años ochenta corre el término Literatura Gráfica y en estos días se juega con el concepto de Neo-Lit para hablar de nuevas literaturas concebidas con esa intención pero expresadas gráficamente en formato de comic o historieta.  Oficialmente se puede definir como un medio de expresión narrativa, que puede distinguirse por su contenido, soporte o formato. Es un libro ilustrado, de un único autor, creado expresamente para esa edición, que trata temas diferentes en profundidad y dirigidos a un público maduro; desarrolla un relato extenso, en el que los personajes crecen en complejidad. Puede ser la compilación de varias entregas publicadas en un sólo tomo. La escogida culturalmente para identificar a la primera graphic novel, es la obra de Will Eisner A Contract with God, de 1978.[1]
Las denominadas novelas gráficas encontraron su auge en sus representantes contemporáneos que jugando con las delimitaciones de la representación gráfica, llevaban la narración, discurso y argumento a nuevos niveles de interpretación, soltado efectos que las preservaran en el tiempo, germinando en la nueva literatura. La validez filológica que tengan existe por el sentido de una novela, incluida en cualquier género y por parte de cualquier autor, estas obras se relacionan, entran en diálogo con el canón, proporcionando un sentido a planos plenamente literarios.
En contraste ciertas representaciones del género gráfico se encierran en sí mismas, creando un universo de significación único para la historieta en el sentido más estricto de la palabra. Todorov explica: “Para tener sentido la obra debe estar incluida en un sistema superior […] aparece en un universo literario poblado de obras ya existentes y a él se integra. Cada obra de arte entra en complejas relaciones con las obras del pasado que forman, según las épocas, diferentes jerarquías.”[2] De este modo la nueva literatura gráfica, que nace del imaginario de autores como Alan Moore o Frank Miller, incluyendo novelas como Persépolis de Marjane Satrapi, establecen el género, no como una expresión marginal de la formula narrativa, sino como una manifestación nueva del arte narrativo y gráfico.
El comic es en resumen, una serie de dibujos que conforman un relato que a su vez, para  Gérard Genette, es una “representación de un acontecimiento o de una serie de acontecimientos por medio del lenguaje.”[3] Este juego redundante constituye todo el carácter argumental, el cuál se mueve dinámicamente por las propias páginas. Aquello que lleva el nivel de la narración, fraccionado entre el argumento, el discurso y las propias palabras; gráficamente vive en su propio lenguaje y formato de comunicación.
La literatura no sólo se alimenta del lenguaje, se extrae de las palabras mismas, el proceso del pensamiento que es concepto en sí mismo, dice Roland Barthes: “El lenguaje es el ser de la literatura, su propio mundo: la literatura entera está contenida por el acto de escribir, no ya en el de pensar […] Desde el  punto de vista técnico, y de acuerdo a la definición de Roman Jakobson, lo poético (es decir lo literario) designa el tipo de mensaje que tiene como objeto su propia forma y no sus contenidos.”[4] En la literatura gráfica el proceso de escribir se parte en dos, entre el argumento pensado por el escrito y el arte propio del dibujante; la fijación del relato reside en la palabra y la imagen, así crea su propia sintaxis. La forma y el formato afectan la narración:
Los modos de representar el movimiento y la trayectoria espacial de los personajes u objetos del comic, varían según la intención, la elección del instante y la idoneidad del historietista, quien es el que representa la dirección del efecto visual [...] El tiempo del movimiento representado en un solo instante[5]
Genette diverge entre la narración y la descripción, entre la historia y el discurso, “Se puede decir que la descripción es más indispensable que la narración”[6] Sin embargo ¿Dónde comienza el texto y cómo se delimita? El camino de interpretación y significación aparece al enfrentarse al producto meramente literario consumado por la intención de crear. Tal búsqueda de significación implanta las claras diferencias entre historia e imagen; las inclinaciones narrativas se mezclan en un criterio casi cinematográfico, así cada viñeta corresponde a un cuadro y cada uno a su vez a un fotograma que finalmente forma una escena. Para comenzar a hablar de sintaxis en el plano grafico, se establecen los parámetros que la forma y el formato permiten.
El ejemplo a analizar se trata de Preludios y nocturnos que corresponde a la serie The Sandman,  editado por Vertigo Comics en enero de 1989; el concepto y argumento es creado por el autor británico Neil Gaiman[7], el arte, a se vez corresponde a Sam Kieth, Mike Dringenberg y Malcom Jones III; resulta de gran valor marcar la sustancia, ya que, aunque el argumento viene únicamente de un autor, lo que le da el valor de novela, la descripción espacial y psicológica es llevada únicamente por la imagen; llevada por tres artistas el dibujo, se mueve con el carácter fantástico que imprime la trama que juega con los mundos terrenales, dimensiones alternas y principalmente el mundo onírico y el tangible.
The Sandman es la historia de Morfeo, la representación antropomórfica de los sueños, quien es el centro de la narración. Es el arenero que con su expresión y pensamiento crea, destruye y transformar los mundos posibles que se entremezclan en el arte. Genette explica:
La narración se refiere a acciones o acontecimientos considerados como puro proceso y, por ello, pone el acento en el aspecto temporal del relato; y la descripción por el contrario, porque se detiene sobre objetos y seres considerado en su simultaneidad y porque enfoca a los procesos mismo como espectáculos parece suspender el curso del tiempo y contribuye a instalar el relato en el espacio.[8]
La acción en este caso es el diálogo enteramente, y aunque se incluyen breves espacios de narración; éstos introducen lugares, fechas o personajes, fragmentos que propiamente se dedican a describir. Al principio de Preludios y nocturnos Gaiman implanta un tono casi poético introduciendo situaciones y personajes en el ambiente de ensoñación que raya en el miedo y la incomodidad. Aparecen los durmientes –aquellos que no despertaran–. Por ejemplo: “Ellie Marsten escucha su cuento para antes de dormir, ella sabe que su función es sólo entretenerla. Le produce terror.”[9] Existe acción en este fragmento y sin embargo el uso del lenguaje es mínimo, se expresa en palabras fijas el poco contenido, pues la pura descripción del terror se encuentra en la imagen del rostro, explícitamente el miedo y la angustia se expresa en el arte, convierte la viñeta en un cuadro que carga con el contexto, el espacio y la psicología del sueño por todo el relato.
Genette habla de la descripción como la esclava sometida siempre a la narración; esta juega un papel de vital importancia en la economía del lenguaje usado para el sentido del discurso, en el que el relato se convierte y únicamente  es eso, la palabra real dirigida por el narrador al lector. La descripción que puede: revelar y al mismo tiempo justificar la naturaleza psicológica de los personajes como puede ser signo, causa y efecto.
El procedimiento reside en el tiempo, que se expresa la relación entre el éste de la historia y el del discurso; los aspectos del relato o la manera en que la historia es percibida por el narrador y los modos del que despenden el tipo de discurso utilizado por el narrador para hacernos conocer la historia. “Según [Levi-Strauss] se supone que el relato representa proyección sintagmática de una red de relaciones paradigmáticas. Se descubre, así, en el conjunto del relato una dependencia entre ciertos miembros…[10]
En el caso del arte gráfico significa, revela y explica al mismo tiempo, aun así la psique del personaje no es revelada por los objetos, sino que la palabra escrita lo forma. Pero en el mundo onírico, el arenero, Morfeo es moldeado al mismo tiempo que él crea su entorno, porque él mismo es la ilusión, puede ser absorbido por su mundo o cambiarlo a voluntad, su voz y pensamiento sólo es una parte de su personalidad, lo demás es motivado por el dibujo, producto por el tipo de ilustración, la forma en que son concebidos los personajes, las  exageradas formas humanas y el uso de colores fuertes; la misma figura de Morfeo implica una delimitación del carácter, cosa que no sucede con el resto de los personajes, la línea para entender la serie está en seguirla por los pasos de su protagonista.
 La mayoría de los actantes en la obra carece de esta clasificación debido a que en conjunto forman parte de la descripción gráfica, es el caso de los que no despertaran como la ya mencionada Ellie Marsten. La psicología de los personajes se muestra, por la imagen que representa y el contexto que lo mueve, cualquier gesto o movimiento implica cierto conocimiento de la estructura del propio personaje, la cual, en mi opinión, existe por el dialogo, el cuál es la residencia de la diégesis y su estructura. Tzvetan Todorov se refiere a las categorías de la diégesis literaria:
En toda obra existe una tendencia a la repetición, ya concierna a la acción, a los personajes o bien a los detalles de la descripción. Esta ley de la repetición, cuya extensión desborda ampliamente la obra literaria, se especifica en varias formas particulares que llevan el mismo nombre […] Una de estas formas sería la antítesis, contraste que presupones, para ser percibido, una parte idéntica en cada uno de los dos términos.[11]
La interacción se inicia con la tercera persona, la palabra fija disminuye cada vez más, volteando únicamente al intercambio de ideas o expresión inmediata del pensamiento, esto es lo  que ilustra el cuadro, lo que lleva a la integración del núcleo sintáctico de la narración. En la novela el movimiento del cuadro o viñeta es entrecortado, interrumpido, pero en momentos llega ser agobiantemente saturado, cuya intención es romper con el conocimiento, o precomprensión del espacio-tiempo del mundo natural o incluso lógico, cada centímetro de descripción lleva a la sensación de ensueño. La repetición que se ve en  Preludios y nocturnos  son los llamados pleonasmos gráficos, que aluden repetidamente a un personaje, una situación u acción exaltando su carácter dramático; un ejemplo es el aprisionamiento de Morfeo al principio de la novela, en toda la página se muestran seis cuadros que ilustran el encierro gráficamente en forma de bola de cristal sobre un fondo negro, mostrando la distorsión del mundo exterior, es decir vemos lo que Morfeo ve.
            ¿Cómo entender el mundo que nos deforma el arte? aquel que nos describe el imaginario de Gaiman, es a partir de las referencias reales y tangibles que forman un contexto o imaginario; las citas a Shakespeare, las referencias bíblicas y la inquietante atmosfera, encaminan y sustentan toda la producción. Identifican la obra en un contexto y lo relaciona con el universo de creaciones que la precedieron:
“Pero la forma que con mucho es la más difundida de principio de identidad es la que se llama comúnmente el paralelismo. Todo paralelismo está constituido por dos secuencias al menos que comportan elementos semejantes y diferentes. Gracias a los elementos idénticos, se acentúan las desemejanzas: el lenguaje, como sabemos funciona, ante todo a través de las diferencias.”[12]
A manera de conclusión, habiendo repasado la estructura del relato literario con la intención de ubicar a la novela gráfica en este campo, para reforzar así el nuevo termino que lo define como literatura, se concluye que el argumento llevado por Neil Gaiman es el que impulsa a la llamada novela para convertirla en eso, en el puro y estricto sentido de la palabra. La historieta como tal, nombrada noveno arte en algunas partes del mundo, distó, durante sus momento de mayor auge, del valor y reconocimiento de la crítica, lo cual dificultó mucho la inclusión del arte dentro del término culto y serio, aceptado para un público maduro y con varios niveles de interpretación.
De cierto modo el juicio de valor instalado en la expresión de la historieta en el S. XX se vio contaminado por la masividad del medio y la fama que alcanzaron ciertos personajes y formatos; aun así la salida a la luz de nombres y temas dotaron de seriedad al género. Neil Gaiman, que ha experimentado en casi cualquier medio de narración, lleva el tono elevado, la atmosfera sobresaliente, el inteligente diálogo, las continuas referencias culturales y propiamente intertextualidades, es el creador-autor en sentido formal, solamente su construcción literaria es la que lleva la historia, el arte es un objeto, un recurso que lleva al relato a nuevas fronteras insospechadas para la critica especializada. Tal como se dijera, el diálogo es el núcleo de la narración. El verbo que lleva todo sentido de enunciación es de locución, el ejemplo más claro de ello es la interrumpida descripción grafica de la nueva literatura.


BIBLIOGRAFIA
BARTHES, Roland, et. al., Análisis estructural del relato, Premiá Editora, México D.F., 1990
______________, El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1987
BERRERO Manuel, La novela gráfica. Perversión genérica de una etiqueta editorial, Revisado en http://www.literaturas.com/
 GAIMAN Neil (escritor), Sam Kieth (arte), The Sandman. Preludios y nocturnos, Editorial Televisa, 2014
MEJIA Perucho, Semiótica del comic, Instituto departamental de Bellas Artes, Colombia, 2001,




[1] Cfr., BERRERO Manuel, La novela gráfica. Perversión genérica de una etiqueta editorial, Revisado en http://www.literaturas.com/
[2] BARTHES, Roland, et. al., Análisis estructural del relato, Premiá Editora, México D.F., 1990, p. 160.
[3] Ibíd., p. 196
[4] BARTHES Roland, El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1987, p 15.
[5] MEJIA Perucho, Semiótica del comic, Instituto departamental de Bellas Artes, Colombia, 2001, p. 67.
[6] BARTHES, Roland, et. al., Óp. Cit., p. 201
[7] Es el exitoso autor de El Cementerio sin lápidas (ganador de la medalla Newbery) y Coraline, la fuente original para el exitoso film. Entre sus muchos premios se encuentran en Eisner, el Hugo, el Nebúla, el World Fntasy Award y el Bram Stoker. Proveniente de Inglaterra, ahora vive en Estados Unidos.
[8] BARTHES, Roland, et. al., Óp. Cit., p. 203
[9] GAIMAN Neil (escritor), Sam Kieth (arte), The Sandman. Preludios y nocturnos, Editorial Televisa, 2014, p. s/n
[10] BARTHES, Roland, et. al., Óp. Cit., p 167
[11] Ibídem.
[12] Ibídem.